viernes, enero 13, 2006

Musicresciendo: la música, sinónimo de felicidad.

Musicresciendo, la asociación que presido, viene trabajando hace muchos años para que la música forme parte importante en la formación integral del ser humano y en su sensibilización. Sin embargo, la “formación en valores” parecería ser una temática nueva, que urgentemente ha debido incluirse dentro de los contenidos programáticos de un país que, se diría, comienza recién a mirarse con objetividad al sentirse invadido por la extraña sensación de haber “tocado fondo”.

Nos imaginamos que esos dolores, esas brechas irremisibles, son algunos de los indicadores para que el estado deba tomar como responsabilidad primordial dentro de sus políticas, el proveer a los padres de la información mínima sobre el tema; para tener muy claro que todo aquello que no quedara sellado como una huella imborrable en el niño, entre el momento en que fue concebido y los cinco años de edad, tardará mucho tiempo en ser “impreso” por la sociedad en su conjunto.

Mi aliento en esa labor a los padres, primeros maestros. Irreemplazables.
Es indispensable para mí volcar una experiencia de vida que puede resultar interesante para quienes la lean: los maestros y maestras; los padres y las madres; y, sobretodo, los niños y las niñas que se integran desde que nacen a esta sociedad que nos interpela constantemente, poniendo en evidencia las diferencias enormes en oportunidad de información y …. sobretodo, de formación de los individuos.

Desde nuestra experiencia, y como conclusión de diversos encuentros sostenidos con maestros de diversos lugares del mundo, la música debe:
  • regresar a formar parte de las actividades propuestas como constructoras de aprendizajes dentro de la escuela
  • ligarse no sólo al desarrollo motor, sino al del pensamiento abstracto, que pronostica mejoras sustanciales en el razonamiento lógico y matemático y en la facilidad para el aprendizaje de idiomas no maternos
  • servir como recurso de socialización y disciplina, reconocimiento de liderazgos, aceptación del sí mismo con sus posibilidades y limitaciones
  • proporcionar de una buena vez esas dosis terapéuticas de apertura al mundo de los sonidos que tantas almas necesitan
  • y… muchas otras cosas más.

Somos conscientes de las necesidades de nuestro pueblo partiendo por haber tenido unos padres bien formados, pasando por contar con una nutrición adecuada.
… esa barriguita que no llena ningún sueldo, menos el de un maestro. Pero no hemos perdido la esperanza.
Deseamos con terquedad que vengan tiempos nuevos para nuestros hombres y mujeres.
Si en alguna medida podemos colaborar, este es el material que les ofrecemos. Material que no aspira sino a ser un incentivo para los maestros que cuentan con muchísimos textos para la lecto-escritura, la matemática, la ortografía, la caligrafía; pero que están ansiosos por contar con un material adecuado para la clase de música. Traten cada tema con amor y sin calificar al niño. Todos empezamos cayendo para aprender a levantarnos.
  • Comiencen por cualquier parte
  • inventen ejercicios semejantes
  • hagan su propio libro
  • elaboren su propio cancionero con las melodías que los niños les vayan cantando: las que escucharon en la familia las que ellos inventen.


Este es el inicio de lo que puede ser un hermoso paseo por la música. Y, como todo paseo, disfrútenlo con intensidad. Dicen los científicos que cuando salimos de viaje, nuestros sentidos están más alertas, el doble que lo usual. Que estamos más prestos para llenarnos de todo lo nuevo. Ese es el camino que les proponemos hacer.

Y ahora, permítanme agradecer:
  • a cada uno de mis alumnos. Ustedes me hicieron comprender que una solista de piano también podía ser una buena maestra de piano, una buena amiga, es decir, una persona capaz de entregarse.
  • a todos mis maestros personificados en Lucha Negri; todos ellos, que desde los tres años y medio, con tanto amor y ternura, dejaron en mí grabadas sus enseñanzas.
  • al Proyecto Regional de Musicología del PNUD-UNESCO en la persona de Florencia Pierret que me dio la oportunidad de ponerme en contacto con tantos y tan valiosos maestros; y con los mejores alumnos: esos profesores de aula preocupados por hacer las cosas bien para sus chicos.
  • al amor de mi vida, Fernando, por conquistarme con esa su preciosa voz
  • a mis tesoros: Carlos Enrique y Pablo , los mejores músicos del mundo, mis mejores maestros y mis más exigentes críticos.
  • al amor más reciente y puro que Dios me ha regalado: mis nietos  Carlitos Emilio y Felipito.
Pilar Zúñiga, palabras de agradecimiento luego del IV Congreso Nacional de Educadores Musicales, organizado por MUSICRESCIENDO, los que dieron vida al libro que presentaba.