domingo, abril 01, 2012

Coro Familiar Musicresciendo- Experiencia invalorable


La experiencia de generaciones diversas, unidas por la música, es casi inenarrable.
Colocaremos algunos videos y audios en donde padres e hijos ensayan, actúan o dirigen, indistintamente.
No dirige quien se ganó la autoridad por ser mayor. Se la ganó quien mejor preparó su trabajo.
Felicitaciones a los papás, mamás, tías, primos, tías abuelas, de los chicos de Musicresciendo, que se integraron a esta experiencia!
Pilar

Esta es una foto parcial del coro, tomada en el Teatro Peruano Japonés

miércoles, agosto 27, 2008

La Música, vista por Fico






"Me gusta mucho escuchar música". Entrevista a los integrantes de Musicresciendo. Publicada en el Suplemento Yupi del Diario "El Sol".

LOS NIÑOS Y EL MUNDO DE LA MÚSICA



Publicado en la Revista Matiz.
Año 1 - Nº 20 - 4 de febrero de 1994
Revista editada por Gestión Empresarial S.A.

Entrevista a la maestra Pilar Zúñiga, presidenta de la Asociación para la Educación Musical Musicresciendo.

martes, setiembre 11, 2007

FELIZ DÏA, MAESTROS! La dicha de enseñar y aprender

                                             FELIZ DÍA, MAESTROS!

Cada ser humano tiene en su haber la impronta con la que ha sido marcado por un maestro. Tal vez sean las marcas dejadas por aquella mujer que nos abrió la puerta al universo del conocimiento a través de las primeras letras y de los primeros cálculos. O quizá sean las marcas imprimidas por alguien que atravesó nuestra vida por fuera de la enseñanza formal.

Lo cierto es que esas huellas indelebles son la prueba de que la educación conlleva la capacidad de un individuo de trascender a través de otro.
Porque educar es una acción profundamente solidaria. Es la oportunidad que tienen los seres humanos de acompañar a otros en el tránsito que los lleva, como nos decían de pequeños, a afianzar raíces y a desplegar las alas.

Educar en una sociedad en la cual los lazos entre las personas se licuan y se tornan frágiles y donde las dificultades se reactualizan y se potencian de modo constante es una tarea compleja. Sin embargo, paradójicamente, en un entorno volátil, gobernado por las tecnologías y por las leyes del marketing, los docentes siguen siendo los anfitriones de uno de los pocos escenarios aún vigentes para construir vínculos.
En esos escenarios escolares, valores como el amor, la libertad y la identidad cobran carnadura. Son los maestros los que pueden promover la formación de hombres y mujeres identificados con el respeto de los derechos humanos, el reconocimiento de los diferentes y la preservación del medio ambiente en el que vivimos.
Son el pensamiento, el acceso a los nuevos conocimientos, la confrontación con diversidad de saberes y opiniones y la indagación en diversas culturas las habilidades que nos permiten constituirnos en personas más humildes, menos prejuiciosas y más éticas.

Los maestros son los que nos hacen tomar conciencia definitiva de que somos perfectibles, de que hay más conocimientos por aprehender.
Desde las culturas ancestrales, el maestro es el líder en la sociedad, un líder con el carisma suficiente para iluminar mentes y corazones. Un guía capaz de estimular el pensamiento, aun en condiciones adversas.
En nuestro país más de ochocientos mil mujeres y hombres eligieron el camino de la docencia como vía para su desarrollo profesional. Ellos se enfrentan cada día con presiones para las cuales no están preparados. Muchos de los docentes argentinos actúan en condiciones que distan de ser dignas, en ámbitos de pobreza y marginación. Los nuevos contextos sociales les ponen por delante desafíos para los cuales no fueron preparados, pero que hacen duro impacto en el aula. A pesar de todo, cada día reciben a niños, jóvenes y adultos que buscan en ellos un puente que les permita superarse. Cada docente en particular y el sistema educativo en su conjunto se enfrentan con la profunda transformación que produce la globalización.
Sin embargo, el dilema esencial que tiene hoy cada maestro al mirar a sus alumnos tal vez no haya variado.

Escuchemos al catedrático de la Universidad de Málaga José Esteve cuando afirma: "Lo único que de verdad vale la pena y llena de sentido el trabajo docente como para justificar que quememos en él nuestra vida es ayudar a los alumnos a comprenderse a sí mismos, a entender el mundo que los rodea y a encontrar su propio lugar, desde el que podrán actuar plenamente en la sociedad. Para ser maestros de la humanidad, hemos de rescatar el valor humano del conocimiento".
Para lo cual, concluye, "la tarea básica del docente es recuperar la inquietud".

Cada ser humano tiene la impronta de un maestro. Unamuno recuerda al suyo, Giner de los Ríos -nos ilustra Esteve-, como "un hombre que pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir".

Tal vez, recordar a nuestros maestros, los que nos ayudaron a pensar, nos permita recuperar energía para alimentar la llama que encendieron en nosotros. Puede resultar un estimulante modo de reconocer que si bien sólo algunos tienen el don de la docencia todos tenemos la dicha de sentirnos alumnos.

Por Silvia Bacher, docente y periodista especializada en temas de educación y comunicación. Para LA NACION Martes 11 de setiembre de 2007

viernes, enero 13, 2006

Musicresciendo: la música, sinónimo de felicidad.

Musicresciendo, la asociación que presido, viene trabajando hace muchos años para que la música forme parte importante en la formación integral del ser humano y en su sensibilización. Sin embargo, la “formación en valores” parecería ser una temática nueva, que urgentemente ha debido incluirse dentro de los contenidos programáticos de un país que, se diría, comienza recién a mirarse con objetividad al sentirse invadido por la extraña sensación de haber “tocado fondo”.

Nos imaginamos que esos dolores, esas brechas irremisibles, son algunos de los indicadores para que el estado deba tomar como responsabilidad primordial dentro de sus políticas, el proveer a los padres de la información mínima sobre el tema; para tener muy claro que todo aquello que no quedara sellado como una huella imborrable en el niño, entre el momento en que fue concebido y los cinco años de edad, tardará mucho tiempo en ser “impreso” por la sociedad en su conjunto.

Mi aliento en esa labor a los padres, primeros maestros. Irreemplazables.
Es indispensable para mí volcar una experiencia de vida que puede resultar interesante para quienes la lean: los maestros y maestras; los padres y las madres; y, sobretodo, los niños y las niñas que se integran desde que nacen a esta sociedad que nos interpela constantemente, poniendo en evidencia las diferencias enormes en oportunidad de información y …. sobretodo, de formación de los individuos.

Desde nuestra experiencia, y como conclusión de diversos encuentros sostenidos con maestros de diversos lugares del mundo, la música debe:
  • regresar a formar parte de las actividades propuestas como constructoras de aprendizajes dentro de la escuela
  • ligarse no sólo al desarrollo motor, sino al del pensamiento abstracto, que pronostica mejoras sustanciales en el razonamiento lógico y matemático y en la facilidad para el aprendizaje de idiomas no maternos
  • servir como recurso de socialización y disciplina, reconocimiento de liderazgos, aceptación del sí mismo con sus posibilidades y limitaciones
  • proporcionar de una buena vez esas dosis terapéuticas de apertura al mundo de los sonidos que tantas almas necesitan
  • y… muchas otras cosas más.

Somos conscientes de las necesidades de nuestro pueblo partiendo por haber tenido unos padres bien formados, pasando por contar con una nutrición adecuada.
… esa barriguita que no llena ningún sueldo, menos el de un maestro. Pero no hemos perdido la esperanza.
Deseamos con terquedad que vengan tiempos nuevos para nuestros hombres y mujeres.
Si en alguna medida podemos colaborar, este es el material que les ofrecemos. Material que no aspira sino a ser un incentivo para los maestros que cuentan con muchísimos textos para la lecto-escritura, la matemática, la ortografía, la caligrafía; pero que están ansiosos por contar con un material adecuado para la clase de música. Traten cada tema con amor y sin calificar al niño. Todos empezamos cayendo para aprender a levantarnos.
  • Comiencen por cualquier parte
  • inventen ejercicios semejantes
  • hagan su propio libro
  • elaboren su propio cancionero con las melodías que los niños les vayan cantando: las que escucharon en la familia las que ellos inventen.


Este es el inicio de lo que puede ser un hermoso paseo por la música. Y, como todo paseo, disfrútenlo con intensidad. Dicen los científicos que cuando salimos de viaje, nuestros sentidos están más alertas, el doble que lo usual. Que estamos más prestos para llenarnos de todo lo nuevo. Ese es el camino que les proponemos hacer.

Y ahora, permítanme agradecer:
  • a cada uno de mis alumnos. Ustedes me hicieron comprender que una solista de piano también podía ser una buena maestra de piano, una buena amiga, es decir, una persona capaz de entregarse.
  • a todos mis maestros personificados en Lucha Negri; todos ellos, que desde los tres años y medio, con tanto amor y ternura, dejaron en mí grabadas sus enseñanzas.
  • al Proyecto Regional de Musicología del PNUD-UNESCO en la persona de Florencia Pierret que me dio la oportunidad de ponerme en contacto con tantos y tan valiosos maestros; y con los mejores alumnos: esos profesores de aula preocupados por hacer las cosas bien para sus chicos.
  • al amor de mi vida, Fernando, por conquistarme con esa su preciosa voz
  • a mis tesoros: Carlos Enrique y Pablo , los mejores músicos del mundo, mis mejores maestros y mis más exigentes críticos.
  • al amor más reciente y puro que Dios me ha regalado: mis nietos  Carlitos Emilio y Felipito.
Pilar Zúñiga, palabras de agradecimiento luego del IV Congreso Nacional de Educadores Musicales, organizado por MUSICRESCIENDO, los que dieron vida al libro que presentaba.

sábado, agosto 20, 2005

Respetemos la ecología musical

Las ciudades deben oir la voz de los sabios hombres que habitan los campos del mundo
Esta carta pudo ser escrita también por alguno de nuestros hermanos ashaninkas, aymaras, quechuas, kashinawas , o de cualquiera de nuestras comunidades, que conviven en este nuestro amplio territorio: nuestro amado Perú. Leámosla con cuidado.

“En las ciudades del hombre blanco no hay lugar tranquilo,
ni sitio donde escuchar cómo florecen los árboles en primavera
o cómo revolotean los pájaros.
Quizás es que yo soy un salvaje y no entiendo nada.
Pero el ruido insulta nuestros oídos.
¡Para qué sirve la vida si los hombres no pueden
escuchar los trinos del pájaro amigo,
ni el diálogo nocturno de las ranas junto al lago?.
Yo soy un piel roja, y no se nada.
Pero a nosotros nos gusta el suave susurro del viento sobre el agua del lago,
y el olor del aire purificado por la llovizna del mediodía
y perfumado por el aroma de los pinos”.

Jefe Seattle, piel roja, en carta a Franklin Pierce, décimo cuarto presidente USA

jueves, agosto 18, 2005

Cómo aproximarnos al significado de nuestro lema “Música para un mundo mejor"



Qué hacemos instintivamente cuando vemos que los chicos están aburridos?
 Les cantamos…… les ponemos música…. los hacemos bailar… o los hacemos cantar…. les facilitamos algún objeto (llavero, sonaja, campanita, juguete) que pueda llamar su atención…. En cualquiera de los casos, en ese momento, es como si se hubiera operado “magia”.
Ellos sonríen, se mueven, recuperan energías. Pero… ¿somos totalmente conscientes de los efectos que la música opera en nuestros niños?....
 ¿Cuál es esa “magia”?.
 Aquí algunos conceptos básicos sobre la música y las posibilidades que ofrece en el desarrollo integral del ser humano.

La música es estimulante: Desde que el niño está en el vientre de la madre es capaz de captar todos los sonidos de su entorno, integrados a los movimientos, los afectos, los sentimientos. Antes de dar a luz, mamá está ya “alimentando” a su hijo con sonidos, color, movimiento. De ahí la responsabilidad de rodearlo de belleza, calor y afectividad a través incluso de la palabra.

La música es relajante: Es muy fácil, si cerramos los ojos, tratar de recordar el sonido más antiguo del que tenemos conciencia, diferenciando los que nos hacen “sentir bien”, los que nos “tranquilizan” y hasta los que nos producen temor. Cuánta responsabilidad tenemos entonces sobre los sonidos que permitimos que nuestros hijos escuchen. Así como guardamos el record de vacunas de los chicos, sería muy útil guardar una ficha o escribir en su diario, cuáles son los sonidos que nuestro bebe disfruta, y los que no, para acudir a ella en momentos de especial necesidad y, entregarla si fuera posible, como un insumo importante a quien se quede a cargo de ellos cuando nosotros no estamos (abuelitas, cunas, nidos). Así, ayudaremos a estas personas a tener precaución al elegir el momento de cantar y qué repertorio utilizar. Van a ser estos inolvidables instantes de verdadero relax, combinados con algunos momentos de silencio, los que marcarán en adelante el gusto del niño por lo bello. Realizado en compañía de los padres, mucho más significativo.
La música forma parte de nuestras vidas: Los sonidos que escuchamos en las salidas hechas al parque, a la playa, a la casa de un amigo que tenga herramientas novedosas, los de nuestra propia casa (la tetera hirviendo, la “dulce” lustradora, la manguera regando el jardín, el “amable” despertador, las alarmas de celulares); los diferentes pregoneros que aún tenemos al alcance: el heladero que nos despierta de la siesta, el afilador, “boteeeeeeeeellas”, “flores, señora, flores”, “todo Brasil, todo Brasil”, y los que ustedes podrán adicionar hasta el infinito. Prueben a reproducir junto con sus hijos, apelando a la memoria, los sonidos que recuerden. Eso estimulará el oído crítico, la capacidad de imitación (el peruano es un privilegiado en el mundo en esta faceta), su mejor inserción en el mundo que lo rodea y, sobretodo, mejorará su umbral de tolerancia a los sonidos desconocidos, con lo que estamos apuntando a una personalidad segura.

La música es integradora: Sí. Porque favorece la expansión de las cualidades humanas: la creatividad, la imaginación, la lógica superior, el sentido común, la intuición. Las canciones con contenidos adecuados para cada edad, son elementos irreemplazables para que nuestra fantasía eche a volar. Las canciones en grupo, las de preguntas y respuestas, los cánones, todas ellas están desarrollando nuestras destrezas para la vida: ser solidarios, esperar nuestro turno, saber que todo el grupo suena bien, sólo si yo pongo toda mi atención en la parte que me toca, en el momento exacto en el que me toca. Nos disciplina, entonces, a inhibirnos cuando es necesario. Cuántas veces por no saber decir NO en el momento adecuado, nos encontramos en dificultades. Formar personalidades seguras, que sepan discriminar lo que deben y no deben hacer; lo que quieren y lo que no quieren hacer; los mejores ciudadanos, los que sepan decidir sobre su futuro, ese debe ser nuestro objetivo.

La música es motivadora: Tengamos como regla iniciar nuestra jornada diaria escuchando melodías armoniosas. Los noticiarios, pueden dejarse para otro momento. Científicos hablan ya del “efecto Mozart” sobre el aumento de las interrelaciones neuronales. Encuentro que la razón del éxito de estos experimentos es que Mozart escribió música de estructuras fácilmente distinguibles, con armonías que al oído actual resulta sencillo discriminar, compuesta con la brillantez y el vigor de un joven genio. Escuchar casi todo tipo de música es bueno. Pero así como empezamos por gatear antes de correr, debemos ir dosificando el material sonoro que nuestros hijos escuchan. A la vez, podemos ir haciendo movimientos que la acompañen. Ya sabemos que disponemos de ese gran tesoro que es nuestro cuerpo para dar libertad a cada una de sus partes. Esta actividad traerá como resultado que nuestros niños mantengan luego un nivel de concentración mayor, trayendo como consecuencia que el aprendizaje de todo lo que se le presente en el día, sea mejor asimilado. Aprender a tocar un instrumento a temprana edad nos garantiza el desarrollo superior de un pensamiento lógico, un razonamiento matemático y una percepción espacio-temporal adecuada. Si cantamos, nos aseguramos un léxico mayor, una comunicación expresiva, una mejor articulación y otros beneficios que iremos apreciando poco a poco. Ahora es momento de comenzar. Estimulemos la inteligencia musical. Esa que acaban, por fin, los científicos de descubrir!!!
La música es amor: Todo aquello que nos es entregado en los primeros años de manera feliz, compromete nuestra afectividad. Nuestros niños y niñas merecen unos padres dedicados, con ilusión, llenos de todos esos sonidos hermosos que han escuchado a través de su vida, dotados de una sensibilidad a toda prueba; que puedan proclamar su alegría sin inhibiciones y que compartan sus situaciones difíciles sin abatimiento. Que tengan ideales muy altos; que no desperdicien los talentos con los que Dios los ha dotado. Es por eso que buscamos que todos sepamos que cantando, bailando, amando, entregando, podremos dotar a nuestros hijos, de un Mundo Mejor.

Pilar Zúñiga, introducción libro "Musicresciendo: Música para un mundo mejor".

El cerebro de tu hijo

Las experiencias de la niñez ayudan a que las neuronas utilizadas se conviertan en circuitos del cerebro.
  • "Las experiencias tempranas son muy importantes", dice el neurobiólogo pediátrico Harry Chugani de la Universidad Wayne State.

  • Las investigaciones recientes nos demuestran que las experiencias de la niñez, ayudan a formar los circuitos del cerebro (sinapsis, para los entendidos) tanto para la música y matemáticas, así como también para el lenguaje y las emociones.
  • "Cuando un bebé viene al mundo su cerebro tiene millones y millones de neuronas esperando ser interconectadas unas a otras. Algunas neuronas ya se han conectado (…) formando circuitos que controlan la respiración, los latidos del corazón, regulación de la temperatura corporal o producción de reflejos." "Pero… trillones de neuronas más esperan esa conexión"!!! Ellas son puras y de casi un potencial infinito. Circuitos no programados que un día podrán componer música y/o hacer cálculos.

  • Si las neuronas son usadas, ellas se convierten en circuitos integrados del cerebro al conectarse con otras neuronas. Si no son usadas podrían morir.
  • Seríamos capaces de permitir esto, si ya lo sabemos???
  • Si sabemos que cada aspecto del crecimiento del cerebro de nuestro hijo tiene un tiempo en el que lo debemos atender?
  • Cómo mo informarnos y poner manos a la obra !!

Sólo unas palabras para compartir. . . Segunda parte

Creo que para mí la música fue siempre sinónimo de felicidad.
Entonces ... todo aquello que se hace por puro amor, con el deseo inconsciente de reconciliarse con la parte más feliz de sus vivencias para, con tesón y entrega, potenciarlas al máximo, cobra especial sentido.
Si estamos convencidos de que todos los matices del alma humana tienen un por qué, que debe ser atendido y entendido.
Si estamos convencidos de que lo que hacemos es lo más hermoso del mundo.
Si estamos convencidos de que lo que hacemos, lo hacemos bien y desde hace ya mucho tiempo, llega el momento en que sentimos el deber de compartir ...; porque será la nuestra una nueva experiencia valiosa a conocer.
Con la intensidad, con la intención y la certeza de “profesar” como un sacerdocio nuestra formación musical, lo poco o mucho que, sabemos, va a procurar al mundo una cultura de paz.
Porque en lo personal, sabemos que hemos aprendido mucho más entregando nuestras interpretaciones al público que ensayando; respondiendo las preguntas de los auditores, que dictando una charla; enseñando, que recibiendo clases, pues eso nos ha permitido contrastarnos, ponernos en evidencia, en fin… relacionarnos.
Hay un sector de gente del país que sigue trabajando para formar almas sensibles; para que cuando la felicidad de verdad llegue, no encuentre desprevenido a nuestro espíritu. Para buscar los múltiples matices que la vida nos ofrece; para crear ...sí, para creer y crear; para canalizar toda la energía de adultos, jóvenes y niños hacia ese mundo mejor al que todos aspiramos: para poder regocijarnos en la apreciación de la belleza en todas sus expresiones.
Los "artistas docentes”, quienes tenemos en nuestras manos la oportunidad singular de formar ciudadanos desde la concepción, a través de sus padres, y durante toda su formación personal, desarrollando capacidades, destrezas, sensibilidades y, lo más importante, espíritus libres con valores firmemente establecidos, estamos obligados a decir claramente lo que pensamos.
 Desgraciadamente, a lo largo de los años hemos venido corroborando que cada persona, en nuestro país, y en otros muchos más que sufren de este reparto inequitativo de la riqueza, tiene un “techo” al que deberá llegar.
Esta es una palmaria realidad en nuestro tan querido como herido país.
Sólo teniendo la convicción de que la educación es la herramienta más valiosa para conseguir esa igualdad de oportunidades que queremos para los niños y niñas nacidas a lo largo y ancho de todo el Perú, podremos lograr la solidez en principios que nos permita ser exigentes con los formadores de nuestros hijos y, más aún, exigentes con nosotros mismos.

Pilar Zúñiga
Introducción del libro Musicresciendo: Música para un mundo mejor

Sólo unas palabras para compartir. . . Primera parte


Para mí es imposible no recordar y dejar constancia de los años más tiernos y felices de mi vida durante los cuales disfruté de una herencia musical familiar privilegiada.

Canciones de todos los estilos a mi alrededor.

Una abuela con rigurosos estudios de piano que hacía con sus vales criollos estilizados, las delicias de la inmensa familia materna que se reunía alrededor de cualquier ocasión que justificara una fiesta.
Bailar, cantar, celebrar! Los carnavales, la Bajada de Reyes, los cumpleaños, el día de la canción criolla, todo, creaba un ambiente de espectativa tan grande entre nosotros observando los preparativos en los que asumo, desde ese momento mis hermanos y yo comenzábamos a tomar conciencia de lo que luego en los libros reconoceríamos como el “gran teatro del mundo”.
Tuvimos el privilegio de gozar de una familia extensa muy musical y escuchar de todo.

Los tangos y los fox trots que le gustan a mi tío Carlos. En realidad le gusta todo. El rock, a mi tío Mauricio.

La música de la Sonora Matancera interpretada por la banda de los amigos de mi tío Lalo que, por supuesto, ensayaban en la casa. Se ufanaban de tener unas congas, unos gemelos, una guitarra, un cencerro… y mucho entusiasmo.

Mi papá era el amante de la música selecta y de los Románticos de Cuba. Había que escuchar en silencio o pasar calladitos si queríamos despedirnos “hasta mañana”.

Mi mamá, cantando siempre, sola o al bebe que tenía entre los brazos (somos siete hermanos); o en la improvisada escuela que ella creó en casa para nosotros: para aprender, divertirnos y divertirse mucho ella también, estoy segura. Voz privilegiada. Tenemos un repertorio envidiable de canciones en nuestro haber, gracias a ella. Después de mucho tiempo, nos dimos cuenta que la mayoría era “de su propia inspiración”….o desesperación??? . No llegaré a saberlo nunca.

Pero si era buena para el canto, más lo era para el baile. Nosotros hacíamos indistintamente de hombre o mujer cuando ella nos enseñaba, cantando “Negra…negra consentida… negra de mi vida….” los danzones. La conga no nos era ajena: ella nos hacía la coreografía: 1, 2, 3, ahh!; 1, 2, 3, ahh! La marinera limeña era la tradición en casa.
Mi madre, una limeña mazamorrera de los pies a la cabeza nos enseñaba a esperar que empiece “el canto”, para ir avanzando y dar la vuelta quedando al lado opuesto de donde empezáramos. Mover el pañuelo, coquetear con la pareja; el escobilleo que a ella le salía (le sale) de maravilla. (Eran unas clases de Apreciación Musical completas) Y su arenga de “diente, diente, diente” para que sonriéramos. Qué maravillosa mujer! A veces tengo la impresión de que nosotros fuimos sus mejores parejas, porque mi papá no era muy dado al baile.
De vez en cuando, siempre divertida ella, se aparecía con un “mantón de Manila” o una“sombrilla de encaje y seda”, cantando con su voz de soprano lírica y esos sus inmensos hoyuelos que iluminaron nuestros primeros días y que todas hubiésemos querido heredar. Nosotros sabíamos las letras completas de cosas que no entendíamos; pero tan dedicada actriz se daba maña para que, siguiendo sus gestos, el mundo de la comprensión por contexto funcionara a las mil maravillas.

 Hummmmm! Olvidaba al tío Abel, el mayor, que trabajaba en el campo; y que de regreso de la chacra, a más de traer toneladas de sacos de verdura para toda la familia (bueno… a nosotros nos parecían toneladas) traía consigo un nuevo baile aprendido en las fiestas de la zona a la que hubiese tenido que viajar.
¡Cómo podía distinguir cada huayno, cada marinera,… las pandillas! Hay que ver hasta hoy a ese señor de semblante tostado por el sol del campo y oxigenado para siempre con unas mejillas de manzana bailando con sus hijas como pareja.

 La tía Tila, la eterna enamorada, cantaba y dejaba que le cantaran al oído “Júrame”, “Bésame mucho”, “Vereda tropical”. Pobre de aquel que se le acercara que no supiera bailar la marinera limeña como se pide, y que no cantase como Lucho Gatica, por lo menos.

Y entonces… digo yo… como mi gran amiga Mafalda…

¿existiría alguna razón en mi formación de vida para no haber abrazado esta mi profesión de música?